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8 obligaciones que todas las madrinas tienen

Los padres tomamos una decisión muy importante cuando elegimos a los padrinos de nuestros hijos. Tradicionalmente, esta enorme responsabilidad recaía en miembros de la familia, pero con los años, se hizo extensivo a otras personas allegadas o a amigos entrañables.

Esta es una manera de depositar confianza en otros e incorporar a gente de nuestro entorno a nuestro grupo familiar, involucrándolos en la educación moral y espiritual de nuestros hijos.

En el caso de las madrinas, la relación tiene una connotación maternal. Las madrinas son guías de nuestros hijos y en ellas depositamos nuestra confianza en caso de necesidad o de que los padres ya no estén para hacerse cargo de sus hijos.

Los deberes de una madrina no se limitan a participar de los cumpleaños o a hacer regalos. Es mucho más profundo y comprometido y las obligaciones que tienen una vez que asumen esta responsabilidad, son bien concretas.

1) Apoyar a los padres.

Cuando asumimos esta responsabilidad, es porque los padres de nuestro ahijado consideraron que coincidimos en la forma de ver el mundo. No se trata de estar de acuerdo en todo, sino de acompañar las enseñanzas de los padres y oficiar de mediadores.

2) Participar en sus vidas de manera activa.

Es triste cuando los padrinos sólo se hacen presentes en la ceremonia de bautismo y en alguna que otra ocasión especial, porque lo que los niños necesitan, es establecer un vínculo de afecto y de continuidad que su madrina o padrino.

Pensemos en que los recuerdos se forjan a través de experiencias vividas y con personas que han sido importantes para nosotros. Las madrinas son una de ellas.

Estar presente en cumpleaños, eventos escolares, religiosos, momentos difíciles o alegres… las madrinas deben estar allí para participar y acompañar.

3) Ser un modelo a seguir.

Desde que nos convertimos en madrinas, cargamos con una responsabilidad enorme, además de la felicidad que implica que nos hayan elegido para esta tarea tan hermosa. Es por eso que debemos convertirnos en modelos dignos de ser seguidos e imitados.

Ser un ejemplo es una responsabilidad muy grande.

4) Ofrecerle herramientas para el futuro.

Hablar de las cosas de la vida, es otra tarea de las madrinas. Es probable que los ahijados se sientan más libres de plantear ciertos temas con los padrinos antes que con los propios padres.

Esta es una excelente ocasión para brindarles las herramientas necesarias para enfrentar el mundo en el que todos vivimos; enseñando valores como el respeto, la tolerancia y la empatía hacia los semejantes.

5) Preocuparse por su educación.

Seguramente compartes con los padres de tu ahijado, la idea de que la educación civil y religiosa, son importantes en su vida.

Las madrinas y los padrinos se deben involucrar de manera directa en la educación de los ahijados y consensuar con la familia de manera que todos unifiquen criterios.





6) Apoyar de manera incondicional.

Los padrinos y las madrinas cumplimos un rol fundamental en la vida de los ahijados, al punto de que si por desafortunadas circunstancias de la vida, los padres ya no están presentes, los padrinos vendrán al rescate y apoyarán en todo lo que puedan.

El vínculo que se establece, les permite ser mediadores y participar en momentos difíciles que deba atravesar la familia.

7) Estar presente.

Parece redundante mencionarlo, pero los vínculos se fortalecen con la presencia de las personas importantes, y las madrinas somos una de ellas. El apoyo de los seres queridos, es invaluable.

Cumpleaños, fiestas de fin de año, matrimonio, nacimiento de los hijos… las madrinas también acompañamos en estos momentos, cumplimos el rol de una segunda madre y nuestros ahijados esperan que participemos de estos acontecimientos.

8) Amarlos incondicionalmente.

Crecer en un ambiente que nos haga sentir seguros, hará que podamos enfrentarnos mejor a las problemáticas que nos plantee la vida. Las madrinas deben demostrar su amor de todas las maneras posibles. No alcanza con hacer regalos, también debemos estar presentes y demostrar el cariño con palabras.

Fortalecer este vínculo hará que los niños se sientan seguros y amados.

Ya hemos visto cómo el hecho de convertirnos en madrinas o padrinos, no es algo que se pueda tomar a la ligera. Cuando aceptamos este “cargo” estamos asumiendo una responsabilidad de por vida que no tiene que ver sólo con un título religioso, sino que abarca muchas otras cosas en torno a las relaciones entre las personas.

Cuéntanos sobre tu madrina y tus ahijados. ¿Qué vínculo has logrado establecer con ellos?

¡Comparte este artículo tan interesante con madrinas y ahijados!





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