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10 dolores corporales que están ligados a estados emocionales
Por Guru en Enero del 2018 en Espiritualidad

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¿Cómo puede una emoción transformarse en dolor físico?

La terapeuta Valeria Madej, acompañante terapéutica y especialista en control del dolor, recopiló a lo largo de su carrera una innumerable cantidad de casos en donde constató que las personas que sufrían de dolores, previamente habían vivido situaciones traumáticas.

Según su teoría, detrás de cada dolor se esconde una emoción reprimida.

Un dolor es un mensaje de nuestro cuerpo que pide dedicarle tiempo a las emociones que fueron reprimidas y que persistimos en evitar. El dolor se transforma enfermedad y la enfermedad, en enfermedad crónica.

Detrás de cada dolor, se esconde una parte de uno mismo más joven que quedó fijada en una situación vivida como traumática. Esta parte de uno mismo tiene miedo e intenta protegernos cuando algún elemento de este acontecimiento reaparece en nuestras vidas.

Tal vez un simple detalle como un aroma, puede desencadenar una reacción de miedo de parte del “nosotros joven”, que desea protegernos.

Es importante saber que cuando una situación como ésta surge, nuestro inconsciente registra todos los detalles, incluso los más insignificantes.

La energía contenida en una emoción reprimida, va a quedar bloqueada en nuestro cuerpo generando dolor y enfermedad.

¿Dónde duelen los dolores emocionales?

Los dolores emocionales pueden localizarse en las zonas del cuerpo en donde la expresión emocional debió manifestarse, pero no pudo hacerlo. Por ejemplo, si tienes muchas ganas de gritar después de haberte enojado con alguien, podrías desarrollar dolores en la nuca, en la garganta o en las mandíbulas; las zonas del cuerpo en las cuales retuviste estos gritos de ira.

Cuando nuestro cuerpo registra una emoción, siempre existe una sensación física que la acompaña.

Aunque no haya una sola manera en que las emociones impacten en nuestro cuerpo, aquí vemos algunos ejemplos de cómo algunas emociones pueden ser sentidas y localizadas en nuestro organismo.

1) Dolor de espalda: la expresión “quitarse un peso de la espalda”, no es casual. Las personas que sufren de dolores de espalda tienen una pesada carga física para llevar día tras día, el peso de las responsabilidades, acumulación de trabajo, problemas personales, etc.

Para favorecer la distensión de los músculos dorsales, pruebe con técnicas de relajación y ejercicios de estiramiento.

2) Dolor de cabeza: los dolores de cabeza a menudo están directamente relacionados con el estrés. Puede tratarse de cefaleas debido a la tensión. Las cefaleas provocadas por la tensión se traducen en dolores a nivel de la nuca, de los temporales y de la frente. En ocasiones, pueden ocupar todo el ancho de la cabeza como si fuese un casco.

Para aliviar esta tensión tome algún analgésico, descanse e hidrate su cuerpo.

3) Dolor estomacal: al estómago se lo denomina “el segundo cerebro” luego de que se descubriera la existencia de 200 millones de neuronas en el sistema digestivo.

Los dolores aparecen cuando padecemos la incapacidad de “digerir” un acontecimiento. Esto entonces se convierte en algo traumático que provoca dolores de estómago crónicos.

Si los exámenes de rutina no revelan nada anormal, se aconseja ayuda psicológica para tratarlos.





4) Dolor muscular: los músculos tienen que ver con la flexibilidad. En general, los dolores musculares revelan un esfuerzo muy intenso y brutal que hemos hecho. Pero también pueden aparecer en caso de ausencia de ejercicio físico, de enfermedad crónica o de emociones reprimidas.

Para aliviar estos dolores de orden psíquico, se aconseja ser más tolerante frente a la vida y aceptar que no siempre podemos controlar las situaciones.

5) Dolores en dientes y muelas.

Los dolores de muelas, dientes y encías se traducen en el plano psíquico como en capacidad de tomar decisiones importantes en la vida y en especial, de expresarlas. La zona bucal, es la zona de la palabra por excelencia.

La dificultad para comunicar puede provocar dolores en la boca que tienen que ver con nuestro interior y con las palabras que no pudimos o no supimos expresar.

6) Dolores en las manos. Las manos están ligadas a la esfera relacional en el registro psicosomático.

Los dolores en las manos (tensiones, molestias, rigidez), demuestra la dificultad de relacionarse con el mundo, la incapacidad de dar, tomar o recibir, ya que la voluntad de control y de dominio son más fuertes.

Los puños constantemente cerrados, que acarrean una artrosis precoz, indican por otra parte este estado de introversión en uno mismo sin voluntad de comunicación con el exterior.

7) Dolor de cuello. El cuello forma parte de la unión entre la cabeza y el cuerpo, es decir, entre el mundo de las ideas y el de la acción. Las tensiones y los bloqueos en la nuca como la torticolis, expresan de esta manera el conflicto entre la realidad y los deseos profundos que no llegan a convivir, o de la sensación de impedimento que empieza con la propia movilidad del cuello.

8) Dolor de hombros. Los dolores en los hombros pueden significar que algo o alguien es muy difícil (o pesado) de llevar.

Una carga emocional invisible pesa sobre los hombros a diario.

En este caso, es necesario aliviar la carga reencontrándose con las cosas esenciales que nos provocan bienestar.

9) Dolor de caderas. Tener un dolor en una o dos de las caderas, significa una incapacidad de ir hacia delante al igual que una resistencia los cambios. Miedo a perder lo obtenido, miedo a tomar decisiones importantes, etc. Tener dolor en las caderas impide desplazarse y movilizarse.

10) Dolor de rodillas. La rodilla es una articulación móvil que va hacia adelante y hacia atrás, hacia atrás y hacia delante, de derecha a izquierda, de izquierda a derecha. Un dolor en la rodilla restringe la libertad de movimientos y se traduce como una cierta falta de espontaneidad. Soltar y aceptar el desarrollo de los acontecimientos sin resistencia, reduce los dolores.

Los terapeutas de la salud mental dicen que “todo lo que no se dijo, debe ser dicho”. Esto tal vez tenga que ver con sacar ese “dolor” interno que nos generó algo o alguien y que luego se tradujo en un dolor físico, para poder liberarnos de esta carga que puede transformarse en una enfermedad crónica.

La situación que nos perturba debe ser expresada, porque el dolor intenta decirnos algo y debemos escuchar a nuestro cuerpo.

Reconocer y aceptar estas emociones en caso de que las sientas y ponerles palabras, pueden ser el puntapié inicial para que después de haberlas eliminado, nuestro cuerpo deje de enviarnos este mensaje de “lo no dicho”.

¿Conoces a alguien con dolores crónicos que no tengan explicación médica?

¡Ésta puede ser la explicación! No dejes de compartir.





Los consejos de Saludable.Guru son sólo para fines informativos y educativos. Saludable.Guru no es un sustituto de consejos médicos profesionales, de diagnósticos o de tratamientos. Siempre consulta a tu médico ante cualquier duda que puedas tener sobre una condición médica.

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