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Basta de quejarse que la vida es dura, La vida es de valientes, quejarse es de cobardes.
Por Guru en Febrero del 2019 en Buenos Hábitos

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“Mi marido no me entiende”, “Hoy llegué tarde por culpa de la lluvia”, “Mi vecina tiene un perro que ladra todo el día”…

¡Quejas, quejas y más quejas! ¿Cómo puede ser que haya gente que todo el santo día se esté quejando? ¡No lo podemos entender!

Estas personas han hecho de la queja, un modo de vida, una manera de vincularse y relacionarse con su entorno. Basta que alguien los salude, para que la respuesta sea una queja sobre alguien o sobre algo. ¿Por qué los quejosos son quejosos?

Veamos si el psicoanalista Saverio Tomasella, puede ayudarnos a entender esto. Él explica que: “La mayoría de las personas que se están quejando todo el tiempo, vivieron situaciones reales de injusticias y temen volver a ser víctimas de ellas. Muchos pudieron haber sido objeto de humillaciones, rechazos y abandono. Otras cuestiones como la ruina económica, el exilio o el despojo de bienes durante la infancia, crea individuos que hacen de la queja, una especie de “voceros” de sus familias, una vez que llegan a adultos.

A menudo, las quejas que escuchamos, son una manifestación de otros problemas más graves que se encuentran enmascarados. Es decir, los quejosos por miedo, vergüenza o pudor, en vez de hablar de su verdadero problema, depositan esta frustración en el tren que llega tarde, el café frío que le sirvieron o la humedad del día de hoy. La expresión del dolor o de la molestia, se traduce en queja de algo superficial.”

¡Cuidado! Los quejosos nos arruinan la salud.

Un estudio relacionado con las neurociencias, descubrió que escuchar quejas y más quejas, es perjudicial para el cerebro. Tanta negatividad tiene un impacto negativo en las personas al punto de que pasar mucho tiempo al lado de alguien que se queja, nos hace proclives a volvernos también quejosos.

Esta situación puede conducir a alterar nuestras funciones cerebrales, porque la calidad y la cantidad de ideas y emociones que experimentamos a diario, tiene un impacto directo sobre nuestra calidad de vida y nuestro rendimiento intelectual, pero también sobre nuestra salud física, psíquica y la de nuestro entorno.





De la lamentación a la resolución.

No estamos diciendo que las quejas no tengan fundamento, por supuesto que en muchos casos, las personas que se quejan tienen razones para hacerlo, pero el punto es que la queja permanente y la falta de resolución de los problemas, altera a las personas que rodean al quejoso.

¿Qué hacer? Aquí también el psicoanalista Saverio Tomasella viene al rescate: “Contrariamente a lo que se pueda pensar, reaccionar de manera negativa y minimizar la queja del quejoso, no es la mejor opción. Es preferible, hacer saber a la persona que se queja, que entendemos su problema, pero al mismo tiempo y de manera progresiva, ayudarlo a relativizar sus preocupaciones. No se trata de minimizar lo que le sucede o de subestimar su sufrimiento, sino de subrayar el carácter repetitivo de sus planteos.

Quienes forman parte del entorno de la persona que se queja sin duda consideran que existe una exageración y una repetición que pesa. Puede ayudar, el hecho de establecer con esta persona una jerarquía dentro de todos sus males. Es una forma de mostrarle interés en lo que le sucede y de dar cuenta de que se lo escucha y se lo comprende.

Esta estrategia basada en la empatía y la protección permite al quejoso ubicar en orden de importancia las quejas que tienen fundamento y las que no lo tienen para, de esta manera, poder distinguir qué es lo importante, sin dejar de lado el buscar al mismo tiempo una solución a un problema puntual.

Ahora bien, también es cierto que hay quienes prefieren no dejarse ayudar y vivir en la queja permanente, porque han hecho de esto un modo de vida. En esos casos, nada nos obliga a soportar una lluvia de lamentos una vez que ya hemos hecho infinidad de propuestas para ayudar. El disfrute en el sufrir, existe; y si éste es el caso, debemos hacerles entender que nosotros no estamos dispuestos a soportar sus penas junto con ellos.

Tomando el toro por las astas.

Si hay alguien admirable en este mundo es Nelson Mandela. Un hombre que soportó todo y más aún. Despreciado, humillado, rechazado, discriminado y encarcelado por sus ideas, Nelson Mandela después de más de 30 años privado de su libertad de manera injusta, dijo: “Aprendí que el coraje no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que conquista ese miedo”.

No te quedes en la queja. No te quedes en la queja vacía. Si algo no te gusta, intenta cambiarlo. Sé valiente, enfrenta tus temores y ¡pasa a la acción! No culpes a otros, no busques responsables. Eres la única persona que puede hacer los cambios en tu vida. Nadie puede hacerlos por ti.

¡Ponte de pie! Tenemos mucho por qué vivir, encuentra tus razones y lánzate. Sé la heroína de tu vida y no la víctima.

¿Y tú? ¿Qué ideas tienes con respecto a la queja? Queremos leer tus comentarios y opiniones.





Los consejos de Saludable.Guru son sólo para fines informativos y educativos. Saludable.Guru no es un sustituto de consejos médicos profesionales, de diagnósticos o de tratamientos. Siempre consulta a tu médico ante cualquier duda que puedas tener sobre una condición médica.

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