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Una reflexión que debes leer para nunca olvidar lo mucho que vales.
Por Guru en Abril del 2019 en Buenos Hábitos

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Muchos de nosotros crecimos bajo la mirada de los otros. Y esta mirada se traduce en un miedo a la opinión de los demás que nos lleva a plantearnos interrogantes como: “¿Le gustará lo que hice? ¿Qué van a decir? ¿Habré actuado bien?”

Es normal preocuparse por la mirada del otro porque todos interactuamos en una sociedad y debemos pensar en los demás.

El problema se plantea cuando esta necesidad de ser aceptados nos impide alcanzar nuestros propios objetivos e incluso nos lleva a desarrollar un sentimiento de malestar.

Natalia es una mujer de 52 años que logró “despegarse” del peso que implica la opinión ajena, fue tras su objetivo, ¡y lo logró!

“Hace seis años yo tenía un alto cargo en una entidad bancaria de renombre. Ya hacía 20 años que trabajaba allí, gozaba de buena reputación y de un buen salario.

Pero cuando comencé a hacer yoga, me gustó tanto esta disciplina, que me planteé seriamente dedicarme a esto por completo.

Primero lo comenté entre mis compañeros de trabajo, que me plantearon sus dudas. Luego, lo conversé con mi esposo, que no estaba para nada de acuerdo y por último con los amigos el resto de la familia que me decían que iba a dejar un trabajo seguro y bien pago, por algo que probablemente tuviera poco éxito dada mi falta de experiencia y el lugar en el que vivía.

Durante mucho tiempo los escuché. Me decía a mí misma que ellos me conocían bien y que seguramente sabían lo que me convenía, o que si tantas personas opinaban igual, es porque debían tener razón. Incluso temía que pensaran que se trataba simplemente de un capricho.

Pasaron algunas semanas y cada vez mi descontento en mi trabajo era mayor. Finalmente, terminé por dar el gran paso.

Llevar adelante este proyecto me llevó más de un año durante el cual tuve que batallar contra mis propias dudas y el poco apoyo que recibí por parte de mi entorno, pero hice bien en serle fiel a mi deseo porque mi negocio prospera y me hace feliz.

Al principio da un poco de miedo y no es fácil ir en contra de todos, pero no me arrepiento de la decisión que tomé.”

Liberarse de la mirada de los otros para sentirse realizado, no es fácil. Este es un problema que vemos que se repite una y otra vez e incluso puede ser el origen de bloqueos, de estrés y de angustias paralizantes. Desafortunadamente, estos trastornos pueden llevarnos a una pérdida total de confianza en nosotros mismos.





La mirada de los otros nos molesta.

En primer lugar, es fundamental dejar los egos de lado y aceptar que la mirada de los otros y el juicio de quienes nos rodean, no hiere y nos molesta.

Lo que queremos decir con esto, es que si una situación de falta de aceptación te hace sentir mal, es inútil hacer una broma al respecto, hacer de cuenta que no pasa nada o pensar en otra cosa.

La falta de aceptación nos molesta. Es un hecho. Pero ahora, a partir de una toma de conciencia, enfrentaremos este problema para resolverlo; porque no se puede eliminar algo que se ignora.

Vamos a verlo en tres etapas.

- Primera etapa: la mirada del otro no me define como persona.

Aunque me equivoque, el juicio de los otros no puede cuestionar cuanto valgo, sino que sólo puede remitirse a cuestionar la acción sobre la que cometí el error. Incluso a veces puedo tener comportamientos “poco gentiles” o cobardes, pero esto no me convierte en una mala persona.

Cometer un error no significa que “soy un error”, sino simplemente significa haberse equivocado.

Cuando nos juzgan mal, tal vez es porque el otro intenta asegurar su propio valor. Ese juicio que el otro ejerce no es nada más y nada menos que esa misma voz interior con la que nos criticamos a nosotros mismos. Porque el juicio del otro, simplemente es del otro.

- Segunda etapa: aceptar que el juicio negativo genera emociones negativas.

Estas emociones negativas que surgen cuando somos juzgados a menudo se traducen en vergüenza, culpa, miedo al ridículo o decepcionar a quienes tenían muchas expectativas puestas en nosotros.

Debemos entender que las emociones son un movimiento que nos atraviesa y que si las aceptamos como hechos pasajeros y no nos aferramos a ellas, no se acumularán en consecuencia, nos sentiremos esa presión.

“Que pasen, como el tren de las injurias, sobre los rieles de la indiferencia”.

- Tercera etapa: dejar de juzgar a los otros.

Este hábito del juicio debe ser algo que debemos plantearnos como una posibilidad en nosotros mismos. ¿Cuántas veces juzgamos sin saber? Bien, es el mismo error que otros cometen con nosotros.

Si nos preocupamos por ser indulgentes, tolerantes y comprensivos frente a los motivos de un comportamiento o de una actitud, nos liberaremos del miedo a ser juzgados o criticados. ¿Por qué? Porque se trata de un “efecto espejo”.

Es decir, si asumo que la manera de relacionarnos se reduce a que todo el mundo se critica, yo también participo y también critico. Pero si por el contrario, intento entender al otro antes de juzgarlo, me doy cuenta de que existen personas que también participan de esta dinámica positiva.

Nunca conocemos de manera precisa y profunda a una persona, si antes no intentamos comprender su historia y los motivos por los cuales habla o actúa de una determinada manera.

¿Y si en lugar de juzgar a una madre que reprende a su niño en la calle, nos planteamos que ya está cansada, que tiene muchos problemas y que la sacó de sus casillas?

¿Y si en lugar de criticar a un compañero de trabajo porque está jugando con su teléfono móvil y perdiendo el tiempo, nos preguntamos si no estará desbordado y necesita un rato para relajarse?

¡Y ahora te toca a ti!

¿Y si pusieras en práctica todos estos consejos con la misma persona con la que pasas la mayor parte del tiempo? ¡Sí, tú misma!

Tendemos a ser más comprensivos con los demás, que con nosotros mismos. Nadie nos juzga de manera más dura e implacable que nosotros mismos. ¿Por qué?

Llegó el momento de ser más comprensivo y perdonarte. ¡Ya es hora!

¿Cómo te afecta la mirada de los otros? ¿Qué método usas para evitar que te afecte?

¡Comenta y comparte!





Los consejos de Saludable.Guru son sólo para fines informativos y educativos. Saludable.Guru no es un sustituto de consejos médicos profesionales, de diagnósticos o de tratamientos. Siempre consulta a tu médico ante cualquier duda que puedas tener sobre una condición médica.

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