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Primer acto no te escribe, segundo acto no te llama, tercer acto no te busca...
Por Guru en Febrero del 2019 en Espiritualidad

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Las relaciones de pareja son todas diferentes. De hecho, cada vez que nos vinculamos con alguien, comparamos con la relación anterior. Sabemos que las comparaciones son odiosas, pero… inevitables. Todos comparamos.

Incluso, los motivos por los cuales una pareja se va deteriorando y se va alejando, también son diferentes aunque podemos encontrar muchas similitudes entre unas y otras.

Ese sexto sentido femenino del que siempre se habla, existe. Las mujeres sabemos diez minutos después de haber conocido a alguien, si la relación puede tener futuro o no. De la misma manera, tenemos muy desarrollado el instinto de la percepción y de la intuición y somos capaces de detectar “en el aire”, cuando una relación puede llegar a algo más, pero también, cuando puede estar llegando a su fin.

El problema es que… Algunas veces no queremos verlo. ¿Qué hacer en ese caso?

Veamos este ejemplo y establezcamos una relación.

Si fuiste al casino, jugaste y perdiste tu apuesta, tienes dos opciones: dejar la mesa y retirarte o bien recurrir a tus ahorros y seguir apostando una y otra vez. ¿Adivina cuál de estas dos opciones puede llevarte a la ruina? Sabemos que sabes la respuesta.

Esto mismo sucede con las relaciones de pareja. De esto se trata, cuando estamos frente a alguien que no está lo suficientemente interesado y que sabemos que la mejor opción es “soltar” y pasar a otra cosa.

Hoy queremos contribuir a tu salud mental y emocional y hacerte reflexionar sobre perder el tiempo con alguien que no te conviene, porque además, eso te está restando tiempo para encontrar a quien sí te conviene.

Renovando la apuesta.

Más allá de lo que cada uno pueda percibir o intuir, existen signos claros que evidencian el interés o el desinterés de una persona. No tiene sentido engañarnos a nosotras mismas buscando excusas. En lo que se refiere al interés, los mensajes son claros.

¿Ya percibiste algunas de estas señales?

- Responde tus mensajes después de dos o tres días.

- Te dice que te quiere pero no te presenta a sus amigos.

- Te dice que te quiere pero no te presenta a su familia.

- Cuando tomas distancia, vuelve a buscarte pero el reencuentro es exclusivamente sexual.

- Anula una cita y no propone una nueva.

- Si tú propones una cita, responde de manera vaga sin comprometerse.

- Cuando lo convocas para algo, siempre tiene algo más que hacer.

- Desaparece durante varios días sin motivo.

- No se interesa por tus actividades, proyectos o tus sueños.

Si alguien te contara que está pasando por esta situación, ¿qué le dirías? ¿Tiene sentido seguir apostando a una relación así? Aquí también todas tenemos la respuesta.

El problema es que nos encontramos frente a un comportamiento humano que es más viejo que el mundo: siempre queremos lo que no podemos tener. Y este tipo de comportamiento sólo incrementa nuestro deseo de manera perjudicial y nos incita a insistir o elaborar estrategias para evitar el problema. “Voy a ignorarlo durante X días y luego le voy a enviar una frase rotunda y terminante”. No… Sabemos que esto tampoco sirve.

Asimismo, tratamos de racionalizar el comportamiento del otro y entonces buscamos excusas para este tratamiento distante que nos prodiga. Por ejemplo, “tiene mucho trabajo y está muy ocupado”, “está en períodos de examen y necesita estudiar”, o peor… “Quiere dejar a su mujer pero los niños aún son muy pequeños.” ¡Este es el peor escenario!

Un llamado, una demostración de interés… Todo eso aparece cuando las personas realmente quieren mantener el contacto. El momento siempre va a aparecer. Sabemos que en una situación como ésta el que tiene más interés es el que está condenado a sufrir y no tenemos más que verlo al revés para entenderlo. Porque también te habrá pasado que te tocó ser la menos interesada en una relación y eso te hace entender que el otro sufre.

La mejor estrategia es no elaborar estrategias, porque mientras preparas el próximo paso que vas a dar, el otro no está pensando en ti. Tal vez ya conoció alguien más y es aquí cuando tenemos que poner en marcha la autoestima y entender que no podemos aceptar brindar nuestro tiempo a alguien que no lo aprecia.

Recuperando la confianza.

Cuando ya te encuentras en esta situación te arriesgas a perder tres cosas muy valiosas: tu tiempo, su estabilidad emocional y tu autoestima.

Y una vez que pierdes esto al mismo tiempo te arriesgas a dejar pasar la oportunidad de encontrar a la persona ideal, mientras tratas de recuperar al “hombre invisible”.

Insistimos, perseveramos, invertimos tiempo, esfuerzo… Es demasiado para luego no obtener nada. ¿Por qué buscar una relación con alguien que claramente no siente lo mismo que tú?

Pero después de haber determinado cuáles son los signos de desinterés, podemos concentrarnos también en cuáles son las actitudes que debemos tomar en cuenta y apreciar en el otro.

- Siempre está disponible cada vez que lo necesitas.

- Te llama sólo para saber cómo estás.

- Propone salidas que no incluyen sólo sexo.

- Tiene demostraciones de afecto en público.

- Se interesa por tus sueños, tus proyectos, tus gustos y quiere conocerlos.

- Te hace cumplidos, y no sólo desde lo físico.

- Habla de ti con otros.

- Cuida de no herirte.

- Te presenta a familiares y amigos.

- Habla de “nosotros” haciendo planes para el futuro.

¡Cuidado! Existen actitudes que pueden verse en un primer momento como signos de interés como los celos o mover cielo y tierra para mantener relaciones sexuales. En el primer caso, no necesariamente una persona celosa busca una relación seria, sino que, dentro de su narcisismo no soporta compartir algo que considera que le pertenece. En el segundo caso, no es la primera vez que un hombre recorre kilómetros a pie o sale de madrugada bajo la lluvia, sólo porque existe la posibilidad de encontrar sexo. Bien sabemos que en estas circunstancias, los hombres pueden prometer bajar la luna.

Valorándonos a nosotras mismas.

Lo sabes. En el fondo de tu corazón sabes cuándo una relación funciona o no funciona. ¡Valórate! En algún lugar está la persona ideal para ti. Esas relaciones a medias, difícilmente algún día lleguen a completarse. De la misma manera que sabemos cuándo alguien no se interesa en nosotras, sabemos cuándo alguien sí lo hace.

Si te encuentras todo el tiempo buscando excusas para su comportamiento, tratando de justificar sus desplantes o sus desprecios, ya tienes las respuestas a tus interrogantes.

“El amor no se mendiga”. Es un sentimiento genuino que se demuestra de manera franca y sincera. Cierra ese capítulo de tu vida y date la oportunidad de vivir algo mejor, de encontrar a quien te valore, a quien te aprecie y a quien te ame sin excusas y sin dobles discursos.

Sé valiente en esta historia. Sé la persona que toma el toro por las astas y pone fin a una relación de la que no estás obteniendo lo que deseas. Muchas veces los hombres temen dar este paso, pero las mujeres somos lo suficientemente fuertes como para resistirlo y si bien pudimos haber evitado el momento de la ruptura, cuando tomamos conciencia de lo que valemos y de que nos merecemos algo mejor, podemos ser las heroínas de nuestra propia historia y cambiarla en un minuto.

Queremos conocer tu opinión y tu experiencia. No dejes de compartir y dejar tu mensaje enriquecedor para otras mujeres.





Los consejos de Saludable.Guru son sólo para fines informativos y educativos. Saludable.Guru no es un sustituto de consejos médicos profesionales, de diagnósticos o de tratamientos. Siempre consulta a tu médico ante cualquier duda que puedas tener sobre una condición médica.

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