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Una respuesta inteligente a comentarios desubicados.
Por Guru en Mayo del 2019 en Historias de Vida

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Si hay una pregunta a la que difícilmente podemos encontrarle rápidamente una respuesta es, ¿la gente puede cambiar?

¿Podemos llegar a la edad adulta y ser distintos de cómo hemos sido durante tantos años? Hay quienes creen que la gente nunca cambia, sin embargo, otros creen que al menos podemos modificar algunos aspectos. ¿Tú qué piensas?

Lo cierto es que la esencia de cada ser humano que es único e irrepetible, siempre está ahí y nunca cambiará. Sí podemos modificar algunos aspectos, tratar de corregirnos, comprender mejor las situaciones… Otros por el contrario, tal vez se vuelvan más huraños, más egoístas o más solitarios; pero su personalidad de base siempre seguirá siendo la misma.

Sin embargo, hay algo a lo que nadie escapa que enseña más y mejor que cualquier universidad: los años.

Los años están lleno de vivencias, buenos momentos, malos momentos, alegrías, tristezas, traiciones, desengaños… De todo eso aprendemos mucho más que de cualquier otra cosa. Y cuando contabilizamos muchas de esas situaciones es cuando ya tenemos una edad avanzada.

Es en este momento en el que muchas personas se permiten ser como realmente quieren ser.

El coraje que se necesita para ser uno mismo no se adquiere con el uso de las armas o con actos heroicos en los campos de batalla venciendo a un enemigo, sino que se descubre y se desarrolla a partir de la confrontación y de una superación de uno mismo. No tiene que ver con vencer o convencer, sino con crecer y con desarrollar nuestro interior.

Ser uno mismo es el resultado de una lucha contra nuestros condicionamientos y hábitos. Una visita a nuestro lado oculto y sobre todo a una confrontación con nuestras culpas, con el miedo a decepcionar a otros, no estar a la altura o no poder satisfacer las demandas de quienes nos rodean.

¿Tenemos que esperar a llegar a la vejez para dar este paso? Tal vez… Pero la vida adulta puede empezar siendo un entrenamiento para llegar a una vejez tranquila, sin rencores, pudiendo ser uno mismo y disfrutando de la libertad que da la sensación de no tener que demostrarle nada a nadie.

Y si logras llegar a este punto, los que no te conocen bien podrán pensar que te volviste amargada, solitaria y arisca; cuando en realidad sólo hemos hecho un repaso por lo viejo y hemos empezado a descartar lo que no sirve, lo que ahoga, lo que nos ancla al pasado y no nos permite vivir una vida feliz y sin presiones.

Soltar.

En francés existe la expresión “lâcher-prise”, que los propios franceses no saben explicar. El diccionario lo define como: una forma de liberación psicológica que consiste en despojarse del control de uno mismo o de otros.

Nosotros podemos definirlo como: “soltar”. Esto significa, liberarse.

¿Es posible liberarse? ¿Liberarse de qué? Liberarse de las presiones, del enojo, del miedo, de la duda, del estrés, de la culpa, de los rencores, de las preocupaciones diarias, de querer hacerlo siempre todo bien… ¡Basta! ¡Cuántas cosas!

Pero eso sólo tiene que ver con uno mismo, cuando en realidad, liberarse, implica también incluir a otros, como por ejemplo, liberarse de quienes opinan sobre nuestra vida sin conocernos o sin saber cuáles son nuestros problemas, liberarse de quienes se meten en todo, liberarse de los envidiosos, de los celosos, en resumen; de la gente tóxica.

¡Cuidado! Algunos pueden ver esta actitud como una demostración de debilidad o cobardía, cuando en realidad es un acto de valor inmenso poder decir “no”. Soltar, significa desprenderse de todo lo que nos hace sufrir, lo que nos impide estar bien, lo que no debería ser, lo que nos impide evolucionar.

Soltar, es un acto liberador que no tiene nada que ver con someterse, resignarse o huir de los problemas.

Los años y el llegar a la vejez, pueden no cambiar nuestra esencia, que tampoco es el objetivo, sino poder modificar esas pequeñas cosas que en definitiva son grandes y hacer de nuestras vidas un mejor lugar en donde vivir. Éste acto liberador implica una verdadera voluntad de trabajo sobre uno mismo para aceptar sus límites, aceptar los cambios de actitud, aceptar tener confianza en uno mismo, firmar la paz con el pasado y perdonar y al mismo tiempo, renunciar al deseo de querer controlarlo todo, comprenderlo todo y querer tener siempre la razón.

Soltar es también dejar que cada uno siga su camino y construir nosotros el nuestro.

Sí, tal vez nos estemos volviendo más solitarios… Pero es porque hemos “filtrado” a nuestro entorno y nos hemos quedado con lo que realmente vale.

Sí, tal vez nos estemos volviendo menos tolerantes, que no quiere decir menos comprensivos, sino que ya no estamos dispuestos a aceptar absolutamente todo lo que se nos impone.

Sí, tal vez estemos dejando de lado viejas costumbres, pero es porque entendimos que en realidad no las necesitamos y que simplemente estaban en nuestra vida para disciplinar nuestras acciones.

Soltar es saludable.





Si hay algo que vamos a necesitar para poder afrontar todos estos cambios, es una buena salud.

Soltar también tiene efectos beneficiosos para el cuerpo y para la mente. Cuando dejamos de darle tanta importancia a cosas que no lo merecen, reducimos el estrés que a menudo es el responsable de las tensiones musculares, los trastornos de sueño, el cansancio, la ansiedad, la irritabilidad…

Cuando asumimos el hecho de que nos preocupamos por cosas que no dependen de nosotros y que no podemos cambiar, es cuando podemos encontrar calma, paz interior y serenidad y podemos utilizar esta energía en algo que realmente valga la pena.

La aceptación permite liberarse de emociones negativas, aprendemos a relativizar, a concentrarnos en los aspectos positivos de una situación desagradable y podemos ver en perspectiva el problema de manera más clara y así poder encontrar soluciones.

Los años, la vejez y aprender a soltar te vuelven más espontáneo y te hacen desarrollar la capacidad de poder disfrutar del momento presente en lugar de quedar “pegado” al pasado o angustiarte por un futuro que todavía no llegó.

Soltar es también la posibilidad de abrirse a lo nuevo, de conocerse mejor, de identificar cuáles son nuestros miedos, bloqueos, heridas, ambiciones, deseos, necesidades… Implica acercarse a quién eres en realidad y finalmente atreverse a ser uno mismo.

No… no te dejes convencer de que la vejez te vuelve amargada e intolerante. Así te ven aquellos que siempre creyeron que ibas a estar a disposición y de pronto ven que decidiste “soltar” y soltarlos.

Los años y la vejez, te han hecho mejor para ti misma y para los que te quieren, que es lo importante.

¿Qué opinas sobre el aprendizaje que implicar envejecer? ¿Te parece que todos somos capaces de “soltar”? ¡Comenta y comparte!





Los consejos de Saludable.Guru son sólo para fines informativos y educativos. Saludable.Guru no es un sustituto de consejos médicos profesionales, de diagnósticos o de tratamientos. Siempre consulta a tu médico ante cualquier duda que puedas tener sobre una condición médica.

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