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El que está equivocado no es quien confía, sino el que traiciona
Por Guru en Mayo del 2018 en Buenos Hábitos

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La confianza es la base de cualquier relación. Sin ella, son pocas las cosas que podríamos proyectar con quienes conforman nuestro entorno, porque cuando se instalan la duda, la sospecha, el miedo, la desconfianza, la inseguridad y la decepción, es muy difícil volver a retomar una relación o volver a creer.

Todo esto puede destruir poco a poco o en un solo segundo, una relación que llevó años y años forjar. Padres, hijos, amigos, pareja, entorno laboral… todo puede verse afectado por una mentira o una traición. ¡Es muy triste cuando esto ocurre!

Es importante mantener la palabra e inspirar confianza, porque la constancia en nuestras relaciones las hace cada vez más sólidas y seguras.

¿Qué sucede cuando se traiciona la confianza? Sabemos que luego es muy difícil volver a recuperarla y quienes han faltado a su palabra o han herido a seres queridos, deben realizar en primer lugar una autocrítica sobre su accionar y reparar el daño en un proceso largo y lento.

Esta debe ser al mismo tiempo la oportunidad de mejorar y de volvernos mejores personas.

Es por eso que el perdón se convierte en algo esencial para poder renovar la confianza en alguien. A partir de allí, debemos generar un clima de confianza en nuestro hogar, con nuestras palabras, nuestros comportamientos y nuestras actitudes. Todo eso será determinante. La estabilidad y la templanza de nuestras reacciones harán que nuestros seres queridos se sientan cada vez más seguros.

Asimismo, cuando fuimos víctimas de un engaño o una traición, el lógico enojo que sentimos no nos debe llevar a actuar por venganza o despecho. ¿No censuramos acaso una mala actitud? ¿Por qué haríamos entonces eso mismo que censuramos? Nos convertiríamos a su vez, en traidores o falsos.

Pasado ese mal momento, empezamos a cuestionarnos nuestro grado de participación en ese hecho, en el sentido de que tal vez hayamos propiciado lo sucedido por el simple hecho de haber confiado. ¡Falso! Nunca la persona que confía es culpable de haber sido engañada, porque abrirse a los demás y confiar es lo primero que se necesita en una relación. La responsabilidad radica en no traicionar esa confianza y en asumir las responsabilidades de haber actuado mal.

Cuando se instala la duda.

La duda es una actitud, un comportamiento, un sentimiento que nace de una situación de incertidumbre o de falta de verdad. Algunos dirán que es la clave del conocimiento, pero otros también dirán que es la llave de la perdición. Ambos argumentos son válidos.





Comenzando por la clave del conocimiento, la duda nos permite ir en la búsqueda de todo aquello que desconocemos y a lo que no le encontramos explicación. Algo muy útil en la ciencia, ya que, a partir de la duda, se hicieron importantes descubrimientos. Por lo tanto, para muchos, es un sentimiento noble.

Pero este sentimiento deja de ser noble o incluso necesario y se vuelve algo serio y destructivo cuando interviene en una relación de amistad o de pareja. Las consecuencias son a menudo graves, deteriorando todo lo bueno que hemos construido con otros.

No queremos decir con esto que nunca hay que dudar de nada o de nadie, sino que debemos hacer el esfuerzo de conocer en profundidad a las personas que nos rodean y comprender qué los ha motivado a llegar a una mentira o a una mala actitud. Para esto, es importante saber distinguir entre la verdad y lo que contamina las relaciones.

Si no podemos hacer este ejercicio, estamos condenados a levantar muros de duda a nuestro alrededor que no nos dejarán disfrutar de las buenas cosas de la vida y nos alejarán de los que nos aman y a quienes amamos, porque la duda es un veneno que desintegra las amistades y las mejores relaciones.

No podemos escapar a lo largo de nuestra vida de algún que otro momento de duda e incertidumbre, pero así como nos detenemos a analizar las acciones del otro, también debemos pensar qué nos sucede a nosotros mismos para llevarnos a tener estos sentimientos negativos.

¡Cuidado! Tomar decisiones drásticas en un momento de duda, puede llevarnos a lamentar profundamente lo sucedido y a colocarnos en un lugar sin retorno.

Vida segura, vida saludable.

Vivir en un clima de confianza es beneficioso para la salud. Esto nos permite utilizar nuestra energía y nuestras capacidades para cumplir con los objetivos que nos planteamos. Por el contrario, cuando no hay confianza, utilizamos esta energía en defendernos y en protegernos. ¡Un verdadero derroche de recursos! Algo que se vuelve perjudicial para nuestra salud física y moral.

La confianza nos permite ser optimistas, activos y a no reaccionar como víctimas cuando nos enfrentamos a dificultades. La confianza mutua nos permite mantener relaciones constructivas, colmadas de afecto y de respeto recíproco. Podemos apoyarnos el uno en el otro en tiempos difíciles y esto nos hará evolucionar a cada uno de manera serena en el plano personal.

Recuerda esta frase del escritor y moralista francés La Rochefoucauld: “Traicionamos más por debilidad, que por el hecho de querer traicionar”. Tiene la intención de hacernos ver que quien traiciona, muchas veces se encuentra perdido al punto tal de tomar la peor decisión, porque más allá del daño que causa a otros, se lo hace a sí mismo.

¿Qué te parecieron estas reflexiones sobre la confianza? ¡Comenta tus experiencias y comparte estos consejos!





Los consejos de Saludable.Guru son sólo para fines informativos y educativos. Saludable.Guru no es un sustituto de consejos médicos profesionales, de diagnósticos o de tratamientos. Siempre consulta a tu médico ante cualquier duda que puedas tener sobre una condición médica.

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