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Si tu niño es difícil de tratar, aún así siempre háblale con amor.

Una de las principales ambiciones de una pareja es formar una familia y tener hijos. Los niños son la representación del amor y una vez que ellos llegan a nuestras vidas, ya nada vuelve a ser igual.

Nos esforzamos por ser buenos padres, darles todo lo que necesitan y evitarles todo tipo de sufrimiento; pero el manual para padres perfectos no existe y si existe, seguramente nadie logrará nunca la perfección, porque todos somos seres humanos y a menudo nos equivocamos.

Educar no es fácil y muchas veces nos encontramos teniendo un ataque de furia con nuestros hijos que sentimos que no podemos controlar. No te preocupes… A todos nos pasa. Sin embargo, esta reacción puede generar en los niños un aumento del estrés así como otras emociones tales como el miedo, la impotencia, la tristeza y la vergüenza. Además, el enojo a menudo nos deja después la sensación de culpa y de vergüenza a los propios padres.

Por lo general, somos las mujeres quienes compartimos más tiempo con los niños y entonces los arranques de ira solemos tenerlos nosotras. Vivimos en una sociedad que nos presiona permanentemente con la idea errada de que debemos ser perfectas y que debemos hacer todo bien. Esto no ayuda en nada a la hora de canalizar los enojos y tampoco podemos justificarnos con esto cuando maltratamos a nuestros hijos.

El sentimiento de culpa que nos invade un rato después, es desolador.

Hablamos de niños difíciles, traviesos, revoltosos, inquietos… Pero tal vez en ocasiones exageramos un poco y estallamos con gritos y amenazas por cosas que cuando las analizamos una hora después, vemos que no eran tan graves.

Tratar de canalizar este sentimiento de impotencia es tarea de los adultos. Sabemos que es más fácil decirlo que hacerlo, pero es importante entender que es la única manera de lograr controlar la situación, porque hará que nuestros niños puedan entender de manera real y concreta que han cometido una falta y que deben hacerse responsables de sus actos.

En beneficio de nuestros niños y también de nosotros mismos, tal vez deberíamos preguntarnos por qué tenemos estos accesos incontrolables de ira y cuestionarnos nuestra propia infancia preguntándonos si tal vez fuimos víctimas también nosotros de malos tratos o retos exagerados. ¿Será que en cierta forma intentamos devolverle a “otro” que nos hizo sufrir, un poco de nuestro resentimiento a través de nuestros hijos?

Como dijimos anteriormente, nosotros somos los adultos y somos los encargados de controlar la situación.

Para los niños también es difícil.

Veamos ahora algo que nos puede ayudar a entender el comportamiento volátil de los niños. Durante la infancia, el cerebro está en pleno desarrollo y ellos no tienen aún la capacidad de controlarse como un adulto. Cuando ya cuentan con edad suficiente para comprender, es importante empezar a enseñarles algunas habilidades que los ayudarán a controlar su comportamiento y entender que necesitan de nuestra supervisión para mantenerse seguros y de nuestros consejos continuos para aprender a reaccionar de manera conveniente.

A menudo, los niños con cualidades de líder parecen tener mayor necesidad de definir sus límites, presionando los límites de otros y experimentando con la utilización negativa de sus capacidades. La mayoría de ellos se convierten en adultos benévolos y respetuosos, gracias al consejo positivo y constante de los adultos.

La mejor manera de enfrentar los comportamientos difíciles, es prevenirlos. Sin embargo, es probable que los comportamientos que no son aceptados sigan apareciendo. En este caso, los niños deben recibir corrección y disciplina justas de acuerdo a la falta que hayan cometido. Si las medidas que se adoptan no son constantes y razonables, los niños se sentirán desorientados en cuanto a lo que sus padres esperan de ellos.





¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a comportarse bien?

Los niños son personas concretas y simples, de modo que todo lo que quieras transmitirles también debe ser concreto y simple. Veamos algunos ejemplos:

- Felicítalo y demuéstrale tu amor en todo momento. ¡Un niño nunca debe dudar de que es amado!

- Aprende a ignorar las cosas insignificantes.

- Prevé los cambios y las distintas actividades que van a realizarse y comunícaselas a tu hijo para que sepa a qué atenerse. Es importante que un cambio no lo tome por sorpresa.

- Propone límites simples y realistas que el niño pueda cumplir.

- Acepta sus errores.

- Da el ejemplo.

Explica a tu niño qué esperas de él y procura que tenga claras cuáles son las reglas del buen comportamiento. Recuerda que son niños y que todo debemos explicárselos. Las reglas deben ser claras y precisas y deberán estar adaptadas a la edad y a la etapa de desarrollo de cada niño. Un buen límite:

- Está adaptado a la edad de la etapa de desarrollo de cada niño.

- Ayuda al niño controlarse.

- Protege al niño de su entorno.

- Debe ser explicado en un lenguaje simple.

- Debe ser aplicado con firmeza, respeto y amor.

Este tampoco es el manual del padre o la madre perfectos. Sólo tratamos de orientarlos en razón de lo que es mejor para todos. Piensa que cuando tú te sientes bien y estás contento contigo y con tu vida, eso se refleja en tu actitud hacia los demás y las personas más cercanas que te rodean son tus propios hijos.

No dudamos de que como padre o madre, estás dispuesto a hacer todo para que sean personas de bien y felices. Esta guía simplemente busca brindar algunos consejos sobre cómo canalizar las presiones que recibimos a diario para que no recaigan en lo más preciado y hermoso que tenemos que son nuestros niños. Ellos se merecen todo nuestro amor y recibir lo mejor que podemos darles no sólo como padres, sino también como personas.

¿Te ha pasado de reaccionar de manera exagerada con tus hijos? ¿Qué consejos darías a otros?





Los consejos de saludable.guru son sólo para fines informativos y educativos. saludable.guru no es un sustituto de consejos médicos profesionales, de diagnósticos o de tratamientos. Siempre consulta a tu médico ante cualquier duda que puedas tener sobre una condición médica.

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