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4 leyes para lograr ser libre emocionalmente por siempre

Liberarse de las emociones negativas parece una tarea imposible. El estrés, la ansiedad, el miedo, la rabia, la vergüenza, los celos, la culpa… todos estos sentimientos forman parte de nuestra vida diaria y parece que nunca podríamos evitarlos por completo.

Las emociones negativas nacen de nuestra necesidad de controlar todo lo que nos sucede. Cuando confiamos en nuestra vida, en Dios, en el universo o cualquier cosa en la que creamos, entonces será posible a despojarnos de estos sentimientos nocivos y vivir un presente feliz en cualquier lugar en donde nos encontremos.

Cuanto más queramos alejarnos o negar estas emociones, más intentarán imponerse en nuestro día a día. Lo mejor es liberarlas que es una forma de controlarlas. Si la mente no logra hacerlo, se expresarán a través del cuerpo; porque estas emociones bloqueadas terminan por enfermarnos.

“Lo que se resiste, persiste.” Es natural querer evitar el dolor junto con las emociones que lo provocan. Cuando intentamos dejar a un lado estas emociones corremos el riesgo de afianzarlas aún más, incluso si sentimos que en un primer momento logramos un mínimo alivio. Es mucho mejor y más eficaz identificar esas emociones, enfrentarlas y luego intentar ubicarlas de una manera positiva en nuestra vida.

La forma de pensar es una de las cosas más difíciles de cambiar, pero siempre tienes la oportunidad a cada momento de volver a retomar el control de tus emociones. Es decir, guardar estas emociones y pensamientos tóxicos ya sea consciente o inconscientemente, te hará sufrir y creará desequilibrios a distintos niveles. ¿Resultado? Malestar, enfermedades, atracción de situaciones o personas negativas…

¡Basta de eso! Para liberarnos de las emociones negativas existen métodos eficaces como estos cuatro que vamos a compartir hoy:

1) Identificar las emociones negativas.

Cada emoción cumple una función. Por ejemplo, el miedo es un sentimiento necesario. Se trata de una emoción de anticipación que nos prepara para afrontar un peligro o algo desconocido. Para controlarlo, tal vez sea útil hablar con otros sobre el tema e informarse sobre qué puede suceder. El miedo desaparece cuando nos ponemos en movimiento y actuamos.

La ansiedad nace en la tensión y se convierte en malestar y debilidad. A menudo, el cuerpo expresa la ansiedad con palpitaciones, dolores en el pecho o el comúnmente llamado “nudo en el estómago”.

La rabia es una señal de alarma. Envía un mensaje de que hay un límite que no se debe superar. Permite afirmar y mostrar que un determinado comportamiento nos disgusta. Ayuda a respetarse y hacerse respetar. Demuestra qué es importante para cada uno y no debe ser hacia el otro sino para uno mismo.

La culpa es un sentimiento mixto ya que ahí se mezclan el miedo, la rabia y la vergüenza. Surge como resultado de tener la impresión de haber hecho algo malo o de no haber hecho algo que se debería haber hecho. Es necesaria cuando ayuda a reparar un comportamiento mezquino, pero cuando está demasiado presente se vuelve una carga imposible de llevar.

La vergüenza representa el sentimiento más desdichado porque tiene que ver con la autoestima y la valoración de cada uno como persona. Por último, los celos son una mezcla de ansiedad, miedo y rabia. Aparecen cuando surgen sentimientos de frustración por el miedo a perder algo o alguien.

2) Escuchar tus emociones negativas.

Para lograr liberarnos de estas emociones negativas, es necesario aprender a escucharlas. No debemos juzgarlas ni temerles, sino respetarlas y practicar la auto-empatía. Ser benevolente con uno mismo ayuda a controlar las emociones.

Un método fácil, simple y sencillo tiene que ver con la regulación de la respiración. Inspirar por la nariz, inflar el vientre, contar hasta cuatro y luego soplar lentamente contando hasta ocho; es una técnica de disminución de la carga emocional que ayuda a regular el organismo. Este tipo de respiración controlada nos equilibra.





3) Expresar las emociones negativas.

Es necesario expresar a otros lo que sentimos y las emociones que surgen cuando algo nos enoja o nos angustia. Es importante lograr expresar estas emociones negativas al entorno. Creer que callando minimizamos el problema, es un error. No decir nada de lo que nos pasa afecta las relaciones con nuestro entorno. Los demás no pueden adivinar y por eso, es importante contar lo que nos sucede.

4) Identificar la necesidad que se esconde detrás.

Detrás de cada emoción negativa se esconde una necesidad no satisfecha. De la misma manera que cuando estamos cansados necesitamos dormir, cuando estamos tristes queremos reconfortarnos, cuando tenemos miedo queremos sentirnos seguros y cuando nos sentimos enojados, queremos hacernos respetar.

Para avanzar en la liberación de las emociones negativas, esta necesidad tiene que ser aclarada.

La terapeuta Latifa Gallo, creo una técnica llamada “OSND”. Consiste en lo siguiente: O, para observación. Esta etapa debe describir objetivamente y sin juicios la situación que nos angustia. S, para sentimiento. Aquí, debemos expresar ese sentimiento que nos surge. N, para necesidad. Identificar y expresar la necesidad que viene aparejada junto al sentimiento. Y D, para demanda. Expresar claramente qué es lo que queremos y de quién. Esto debemos hacerlo de manera concreta, positiva y negociable.

Debemos tener presente que el dolor que generan estas emociones negativas, son consideradas como las precursoras de la ruptura de la armonía en nuestro cuerpo. Querer hacer desaparecer las emociones sin investigar qué es lo que las causa, es como apagar la alarma de un detector de humo, sin revisar dónde está el incendio.

Todo esto nos tiene que hacer reflexionar sobre la plena responsabilidad que tenemos sobre nuestras vidas. Convéncete, no somos víctimas, somos creadores.

Creamos nuestra vida a través de nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestras acciones. Si deseas una vida hermosa para ti, elige sentimientos y emociones que te hagan bien y encamínate en esa dirección.

¿Logras controlar tus sentimientos? ¿Cómo lo haces? ¡Comenta y comparte!



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