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¿Qué busca la gente que hace alarde de lo generosos que son?

San Agustín dijo que “La humildad, es la base de todas las virtudes”. En realidad, la humildad debe ser una característica de la que no puede prescindir un buen cristiano.

En filosofía se dice que “El hombre humilde no se cree inferior a los demás, sino que dejó de creerse superior, pero tampoco ignora lo que vale o puede valer”.

Es decir, ser humilde implica tener una actitud con la cual no nos ponemos por debajo de otros y al mismo tiempo, tiene que ver con respetar las cualidades que tenemos.

La humildad se distingue de la falsa modestia, porque la falsa modestia tiende a buscar alabanzas y cumplidos. Consiste precisamente en mostrar que no se exhiben sus cualidades. Tiene que ver con convencionalismos sociales que indican que no se ve bien que estemos alardeando de nuestras virtudes, mientras que la humildad es profunda y tiene una raíz interior genuina.

Precisamente de eso hablamos hoy; de esos actos que a simple vista parecen buenos, pero que en realidad muchos usan para simplemente mostrarse como buenos. Nada tienen que ver con la humildad, o con el verdadero deseo de ayudar a los más necesitados, sino con una necesidad de mostrarse, de exhibirse. Se trata de soberbia disfrazada de generosidad, de presumir y de jactarse de sus “buenos” actos.

¿Cómo podemos desarrollar la humildad?

Veamos 10 maneras de lograrlo.

1) Aceptar nuestros propios límites: es importante entender que no siempre podremos ser los mejores en todo.

2) Reconocer nuestros propios errores: cuando juzgamos a otros, estamos invitando analizarnos a nosotros mismos. Para ser mejores, intentemos corregir nuestros propios errores.

3) No tengamos miedo a cometer errores: todos cometemos errores y ser humildes, tiene que ver con aceptar que esto va a suceder. Una vez el error cometido, admitámoslo.

4) Evita la soberbia: no te jactes de tus actos. Cada vez que hagas algo bueno, la gente sabrá reconocértelo y felicitarte por ello. Si lo haces, sólo te mostrarás cómo alguien egocéntrico.

5) Valora tu talento: una alta autoestima no es sinónimo de orgullo. El orgullo tiene que ver con la arrogancia; la autoestima con la confianza en uno mismo. Confía en tus capacidades y siéntete contento de tenerlas.

6) Valora el talento ajeno: está bien hablar de uno mismo, pero debemos también interesarnos en los otros. Apreciar el talento ajeno y las cualidades de otras personas contribuye a mejorarnos a nosotros mismos.

7) No te compares con otros: nunca lograremos ser realmente humildes si todo el tiempo estamos tratando de ser “el mejor”. No te compares, porque cada individuo es único y la riqueza está en las diferencias.

8) Desconfía de tu propio juicio: tal vez logres reconocer que cometes errores y que no siempre tienes razón, pero es aún más difícil reconocer que los demás tienen razón. Analiza tus respuestas y pregunta cada vez que no sepas o cada vez que creas que lo sabes todo.

9) Ayuda a los demás: sé gentil, ayuda a los que no pueden alcanzar sus objetivos, a los más débiles. Detente en los puntos fuertes y positivos de los demás y no en sus defectos. Elogia sus virtudes y valora sus esfuerzos. Aunque no lo creas, esto tendrá un efecto positivo en ti mismo.

10) Escucha más: esta es otra forma de apreciar a los otros y ser humildes. Todos debemos participar en una conversación, pero es importante dejar que los otros se expresen e interesarnos por lo que acontece en sus vidas. Formula preguntas y aprecia sus comentarios.

Tanto la humildad como la modestia, son dos actos que deben estar precedidos por la sobriedad. Sin hacer ostentación de lo que se hace. La humildad es aún mejor, porque está más cerca de la verdad del ser humano que la representa. Nos hace vivir en la plenitud de nuestra humanidad.

Tomemos distancia de esa gente pedante que hace alarde de lo “generosos” que son y que siempre están contando como hazañas, el haber tenido un gesto de generosidad o de nobleza con sus semejantes.

No hay nada mejor que revelar nuestras debilidades y mostrarnos tal cual somos. La honestidad y la autenticidad, son valores que nos serán reconocidos por otros. Pensar que siempre estamos en posición de progresar, de aprender y de mejorar; esa es la verdadera humildad.

¿Qué opinas de la gente soberbia que siempre busca destacarse por sobre los demás?

¡No dejes de compartir y comentar este tema tan interesante!



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