Las personas tóxicas no cambian, las que cambian son sus víctimas.

¿Cuántas personas tóxicas hay en tu vida? Sólo presta atención a estas tres características básicas para identificarlas:

  • Envenenan tu existencia.
  • Sabotean tus esfuerzos.
  • Te culpan por todo.

Seguramente ya te vino a la cabeza alguien de tu entorno. Una o varias personas que reúnen estas condiciones, porque claro… una persona tóxica puede ser tu jefe, un amigo, tu pareja o hasta un integrante de tu propia familia.

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Son todo lo contrario a las personas beneficiosas, que son las personas que te aman, que te desean el bien o que tienen un rol positivo en tu vida, porque apoyan tus proyectos y contribuyen a tu bienestar. Qué diferencia, ¿no?

Lo primero que debes saber y tener muy presente, es que esa persona tóxica, jamás va a cambiar.

No lo intentes. No te esfuerces. Por mucho que hagas, la persona tóxica adoptó esta forma de vivir su vida y no piensa dejarla porque la disfruta.

No tiene sentido gastar tiempo y energía en tratar de que alguien así cambie. Sólo te hará más daño.

A esta clase de narcisista no le interesa nadie más que sí mismo. Te hace creer que le importas, que se preocupa por ti, incluso; que te quiere. Pero no; todo esto forma parte de su estrategia para absorber tu energía y manipularte.

Son personas egoístas que sólo buscan perjudicarte y con eso, beneficiarse de alguna manera.

Son expertos manipuladores. Empiezan relacionándose de manera amistosa, alagándote y haciendo todo para ganarse tu confianza.

Saben que eres buena persona y esas son sus víctimas preferidas, porque necesitan a alguien generoso a quien destruir.

No les creas. Te están mintiendo.

Cuando logran introducirse en tu vida, empiezan a mostrar poco a poco su lado perverso.

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Te mienten, te difaman, te culpan por todo lo que te sucede y lo que les sucede. Jamás se hacen responsables por nada de lo que ocurre y te van sumergiendo en un clima de angustia y sentimiento de inferioridad.

Su lado más agresivo surge cuando intentas revelarte. Si la persona tóxica es responsable de una situación y se lo haces saber, jamás admitirá su responsabilidad y tratará de dar vuelta la cosas para hacer ver que tú eres la culpable.

Cuando el tóxico alcanza un grado de manipulación elevado, son capaces de dominarte al punto de que te hacen sentir que sin ellos no eres nadie. Que no vales nada. Que eres incapaz de tomar tus propias decisiones. Te anulan por completo, porque la dependencia emocional que generan es enorme.

Te mienten. Cuando quieren conseguir un objetivo, muestran su lado más amable y gentil, pero cuando no logran lo que quieren, se vuelven agresivos haciendo todo lo posible por echarte las culpas.

Tomar distancia no es tan fácil.

Pero todo tiene un límite. Cuando detectas que la persona tóxica te está perjudicando y decides tomar distancia, tampoco creas que te dejará ir tan fácilmente.

Tú has sido durante un tiempo alguien importante en su vida a la hora de maltratar a alguien y no permitirá que te alejes. Quiere seguir utilizando a su víctima para satisfacer su necesidad de dominar.

Cuando vea que te alejas sin remedio, cambiará completamente su estrategia. Se volverá complaciente, amigable y hasta reconocerá parte de la responsabilidad admitiendo algunos errores.

¡No te dejes engañar! Recuerda que al principio dijimos que estas personas nunca cambian. Sólo se trata de darte algo que cree que te hará quedarte a su lado, pero sólo es una más de sus mentiras. No está siendo sincero.

Nunca se concentrará en resolver los problemas, porque precisamente generar problemas es lo que más disfruta. Y, sobre todo, cuando logra que te sientas culpable por esos problemas.

El tóxico te denigra, te hace sentir inferior, inútil, te critica, te difama, impone su autoridad, te controla, se enoja por todo, juega de víctima, se burla de ti, te envidia y te cela.

¿Te parece mucho? Te aseguro que es eso y aún más.

Si durante el tiempo que llevas relacionándote con una persona tóxica, surgieron problemas en tu vida, podrás distinguir rápidamente su accionar, porque los tóxicos jamás harán nada para ayudarte. Nunca te apoyarán, ni te darán un buen consejo. Al contrario, disfrutarán de verte sumergida en la angustia y, además, te culparán por todo.

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Cortar el lazo.

Ya basta. Es hora de terminar con la manipulación y con todos aquellos que ponen piedras en tu camino. Es duro, pero debes hacerlo. Nada bueno se obtiene sin esfuerzo. Y alejarte de una persona tóxica, será bueno para ti. Créeme. Yo también estuve ahí.

Cuando entablamos una relación con alguien, es para sentirnos bien. No podemos permitir el maltrato, porque entonces la relación no funciona.

Aléjate. Toma distancia. No expliques nada, no tienes por qué dar explicaciones. El tóxico las va a entender, pero no quiere aceptarlas; de modo que será una pérdida de tiempo y sólo te llenará de angustia.

ete. No respondas mensajes. No atiendas el teléfono. No frecuentes los mismos lugares.

Es difícil, pero puedes hacerlo. Piensa en los beneficios que obtendrás sacando algo malo de tu vida. Extirpa de tu existencia a quien te daña.

Usa ese coraje que sabes que tienes, porque ya lo has usado para resolver otros conflictos y, simplemente, da vuelta la página para nunca más volver.

Tú lo vales.

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