Método Fellom: Técnica para que tu hijo deje los pañales en 3 días.

Como padres, se nos presentan numerosos desafíos en lo que se refiere a la crianza de nuestros hijos y una de las más complicadas, tiene que ver con dejar los pañales.

Este es un momento importante en la vida de un niño, porque tiene que ver con crecer, con dejar de ser bebé y con “hacerse responsable” de su propio cuerpo.

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Además, son muchas las guarderías y jardines de infantes que se reservan el derecho de no aceptar niños que no sean autónomos en este sentido y que aun requieran uso de pañales.

Existen varios métodos para enseñar a tu hijo a ir al baño solo, pero el método Fellom, es uno de los más efectivos. Veamos de qué se trata.

Primer día.

Como cualquier método, el método Fellom no tiene como primer día, cualquier día. Para empezar, se debe emprender esta tarea cuando sentimos que nuestro niño ya está preparado para aprender.

También, debemos tener en cuenta que nuestro niño esté en un momento tranquilo y distendido. El método consiste en dejarlo desnudo de la cintura para abajo. Es por eso que se aconseja esperar a que sea verano, para que no tome frío.

Asimismo, es necesario prever que ese día estaremos todo el día en casa, para no desconcertarlo y, al mismo tiempo, para que entienda que estando en casa no corre riesgos de “accidentes”.

El método consiste en explicarle al niño la importancia y la utilización que se le dará a la bacinilla. Toma el tiempo necesario para explicarle para qué sirve.

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Ahora, es momento de estar atentos a cuándo necesite ir al baño. Tal vez el niño avise, tal vez no; pero si notamos que es el momento, entonces le recordaremos que debe usar su bacinilla.

Si hubiera un “accidente”, nunca debemos reprender al niño con frases como “ya te expliqué lo que debías hacer”. Esto puede bloquearlo y desmotivarlo. Al contrario, volveremos a insistir en la explicación y lo animaremos a usarla la próxima vez.

Segundo día.

El segundo día, tu hijo ya entendió que el baño es el lugar para ir a hacer sus necesidades. Para este día, se puede programar una salida breve y explicarle que debe ir al baño o usar su bacinilla antes de salir.

Aun cuando el niño no manifieste deseos, es importante no saltarse este paso. De la misma manera, usaremos la misma estrategia antes de ir a dormir. Aunque no manifieste deseos, acompañemos a nuestro hijo al baño antes de ir a la cama. Esto, finalmente, se convertirá en un ritual casi para toda la vida.

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Tercer día.

Durante el tercer día, se repetirán las mismas técnicas de los dos días previos, con el fin de afianzar lo aprendido.

Sigamos entonces observando su comportamiento y acompañándolo a la bacinilla en cuanto notemos que tiene necesidad.

Recordemos a nuestro niño que debe ir al baño antes de salir de casa y antes de acostarse por la noche.

Puedes incluso ponerle al niño un pantalón ancho, para que note la diferencia entre tener pañal y no tener pañal.

Si vas a casa de una amiga o de un familiar, puedes llevar su bacinilla para no alterarle la rutina de aprendizaje. A veces, los niños son renuentes a ir al baño en otra casa.

Ante todo, la paciencia.

En realidad, quienes más debemos esforzarnos durante esta transición, tenemos que ser nosotros como padres.

La paciencia y la ternura lo es todo a lo largo de este aprendizaje.

Pasados estos tres días, es posible que tu niño haya aprendido el mecanismo y entienda qué es lo que se espera de él.

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Sin embargo, si estos tres días no fueron suficientes, a no desesperar. Lo mejor es dejar de intentarlo durante algunas semanas y volver a probar la técnica. Es posible que tu niño no estuviera aún preparado.

Todos los niños terminan aprendiendo tarde o temprano y sólo necesitan paciencia y acompañamiento para dar este gran paso en su crecimiento.

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