¿Debemos comer menos pan? Te contamos cuáles son los beneficios de eliminar el pan de nuestra dieta.

¿Seríamos capaces de comer menos pan? Vamos a tratar de explicar cuáles son los beneficios de eliminar el pan de nuestra dieta.

El pan forma parte nuestra alimentación diaria y está íntimamente ligado a nuestra cultura. Casi no podríamos imaginarnos eliminar por completo el pan. ¿Cómo hacerlo?

Fuente: Buenavibra

Cuando pensamos en las tostadas, los sandwiches o las comidas que acostumbramos a acompañar con pan, parece imposible. Nunca podríamos prescindir del pan.

Sin embargo, disminuir el consumo de harinas puede redundar en importantes beneficios para la salud.

La harina blanca con la cual se fabrican los deliciosos panes que tanto nos gustan, contiene muy pocas fibras y sólo aporta una ínfima cantidad de nutrientes.

Sin fibras, el intestino debe realizar un trabajo adicional de digestión y se pueden generar problemas de constipación.

Aún peor, la harina está compuesta en un 85% por almidón, es decir azúcar, lo que conlleva al aumento del índice glucémico.

Cuanto más alto es el índice glucémico, más aumenta los niveles de azúcar y mayor es la producción de insulina.

Esto puede generar diabetes tipo dos, además de que la insulina transforma esta azúcar en grasa que luego se almacena. ¡Y así es como se aumenta de peso!

Falta de nutrientes.

El pan, y especialmente el pan blanco industrial, es un alimento muy pobre en nutrientes.

Durante el proceso de elaboración, las harinas pierden muchas de sus propiedades, ya que el germen de trigo y el salvado desaparecen.

Al final, obtenemos un producto con pocas vitaminas y minerales y casi nada de fibras.

Fuente: Google

Además, las altas concentraciones de almidón alteran el metabolismo.

Nuestro cuerpo necesita de los glúcidos, pero los que provienen de la harina del pan, probablemente sean la peor opción.

El efecto nocivo que provoca, es similar al del azúcar.

Demasiado sodio.

El exceso de sodio puede generar complicaciones en la salud. Y cuando sabemos que el 77% de la cantidad que ingerimos proviene de los alimentos, se encienden las alarmas.

Las harinas refinadas contienen fosfato y bicarbonato de sodio. Ambos compuestos pueden influir en la retención de líquido y en la hipertensión arterial.

Fuente: Pinterest

El pan blanco industrializado contiene hasta 20 g de sal por kilogramo. La dosis máxima según lo que determina la Organización Mundial de la Salud es de 5 g por día.

De modo que, al ingerir 250 g de pan, estamos consumiendo la dosis diaria permitida.

Eliminar el gluten.

El trigo es el principal cereal utilizado para fabricar el pan y es el que más gluten contiene.

La mezcla de las proteínas facilita la fermentación del experimento y lo hace más elástico, esponjoso y sabroso.

Fuente: Pinterest

Pero cuando tenemos un sistema digestivo sensible que no logra procesar de manera correcta el gluten, esto puede convertirse en un problema.

La celiaquía, implica la intolerancia al gluten. El gluten, provoca trastornos digestivos varios como inflamación y dolor abdominal, diarrea y reflujo.

Calorías vacías.

En consecuencia, el pan puede ser un hábito vicioso, pero aporta calorías vacías que no constituyen ningún alimento.

El hígado debe hacer un esfuerzo enorme para metabolizar todas estas calorías, con consecuencias poco deseables como: cansancio, menor actividad cerebral y metabolismo lento.

Fuente: elespanol

La ausencia de vitamina B al momento de la digestión, dificulta la asimilación y utilización de la energía; de ahí el cansancio.

El pan nos viene acompañando desde hace miles de años, pero no por eso es saludable.

Reducir el consumo o directamente eliminarlo, parece una alternativa que redunda en un beneficio para la salud.

¿Eres capaz de reducir el consumo de pan? ¿Con qué lo reemplazarías?

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