Los 12 secretos de las personas que nunca se enferman.

En gran parte, nuestra higiene de vida, define nuestra salud. La falta de sueño, el consumo de alcohol, el sobrepeso, el estrés, el cansancio… todo eso debilita nuestro sistema inmunológico.

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El profesor Sarnoff Mednick de la Universidad de California del Sur, es un destacado psicólogo. Él explica en uno de sus libros que el sueño, es la base del bienestar. Tal vez…

¿Cuál es la clave para mantenernos saludables? Conozcamos los secretos y los hábitos de las personas que nunca se enferman. ¡Verás que estos hábitos son muy fáciles de realizar!

Duermen siesta.

Está más que comprobado que la falta de sueño, incide en el aumento de peso, nos irrita y debilita nuestro sistema inmunológico.

Un buen hábito, es tomar una corta siesta a diario, en especial, si no dormiste bien o no dormiste lo suficiente la noche anterior. El mejor momento para una siesta energizante es entre las 13 y las 15hs. ¡Con 30 minutos es suficiente!

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No se exceden con el alcohol.

Cuando nos excedemos con el alcohol, nos sentimos adormecidos. Pero contrariamente a lo que pueda parecer, el alcohol altera nuestro ritmo de sueño y lo torna de mala calidad.

Reducir el consumo de alcohol, en especial cuando se acerca la hora de dormir, mejora tu sistema inmune y evita el insomnio.

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Tienen vida social.

Socializar aumenta la autoestima, que, a su vez, repercute de manera positiva en nuestro sistema inmunológico.

Tener amigos y relacionarse con otras personas, es tan positivo para nuestra salud como la buena alimentación o hacer actividad física.

Desde la pérdida de memoria hasta las crisis cardíacas pasando por las enfermedades infecciosas, todo tiene que ver con la vida social.

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Incorporan proteínas.

Está comprobado que las personas que consumen pocas proteínas tienen un sistema inmunológico más débil.

No dejes de incluir productos ricos en proteínas en alguna de tus comidas diarias, para protegerte, particularmente, de los resfríos.

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Se lavan frecuentemente las manos.

El lavado se manos se convirtió en el antes o el después de una enfermedad.

Cada vez que usamos el transporte público o tocamos superficies que utilizaron otros, nos exponemos a tomar con nuestras manos bacterias o virus peligrosos.

Lavarse las manos con frecuencia pone distancia entre ellos y nosotros. No dejes de incorporar este hábito con regularidad, en especial, antes de comer o beber.

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Cuidan el consumo de azúcar.

Entre todas las desventajas que tiene el azúcar, también encontramos que reduce la capacidad de los glóbulos blancos de destruir los virus y las bacterias; y entonces, estamos menos protegidos.

Otro buen motivo para reducir la cantidad de azúcar refinada.

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No tocan su rostro.

Si nos mordemos las uñas, nos tocamos la boca o los ojos, estamos llevando constantemente a nuestro rostro una batería de bacterias nocivas para la salud. ¡Evita tocarte la cara!

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Salen a tomar aire.

Es agradable salir a caminar una tarde calurosa para refrescarnos, pero también debemos considerar un paseo al aire libre un frío día de invierno.

Con las bajas temperaturas, no dan muchas ganas de salir o de abrir las ventanas, pero estar muchas horas encerrados o respirando el mismo aire enviciado de una habitación, no es nada saludable.

Tomate el tiempo – y el coraje – de salir a dar un paseo una tarde de invierno. ¡Sólo debes abrigarte bien!

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Se dan tiempo para sí mismos.

No importa cuál sea la actividad que hagan; las personas que se toman su tiempo para hacer algo que les gusta, ayudan a reducir el estrés y a mantenerse en armonía consigo mismos.

Bailar, escuchar música, leer un libro o dar un paseo… todo sirve a la hora de distraernos y de darnos un gusto que nos haga sentir bien.

¡La sensación de bienestar refuerza nuestro sistema inmunológico!

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Toman duchas frías.

A algunos todavía nos cuesta… pero, ¡qué bien nos sentimos después de una ducha refrescante!

Incluso, los científicos aseguran que exponernos al agua fría aumenta los antioxidantes naturales del cuerpo, que son los encargados de repeler las enfermedades.

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Se hidratan con frecuencia.

El agua es vida. Es indispensable para que nuestro cuerpo funciones. Se recomienda beber entre 1,5 litros y 2 litros de agua a diario.

El agua sigue siendo la mejor bebida que podemos ingerir. Elimina las toxinas, hidrata la piel y es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestros órganos, especialmente, los riñones.

Bebe agua, aun cuando no sientas sed.

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Evitan exponerse a contaminantes.

Humo, tabaco, gases de vehículos… todos esos contaminantes dañan las mucosas de las vías respiratorias. Al debilitarlas, es más fácil para los microbios introducirse en nuestro sistema. ¡Evita exponerte a la polución!

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¿Y tú? ¿Qué hábito has incorporado para mantenerte saludable?

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